Especial, Cómo evolucionó la deuda en el Kirchnerismo y el Macrismo

Nacional

Por Urgente Santo Tome 09/02/2020  En 2019, el último año de Cambiemos, el peso de la deuda sobre el PBI llegó al máximo en 14 años.

Deuda interna, holdouts, FMI, avances y retrocesos que registraron el kirchnerismo y el macrismo sobre los pasivos argentinos.

Alberto Fernández deberá reestructurar deuda por US$ 218.600 millones: US$ 175 mil corresponden a títulos públicos y letras, mientras que US$ 44 mil millones al FMI.

En medio de las negociaciones entre el Estado argentino con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los acreedores privados, la deuda pública argentina volvió al centro de la escena. Sobre todo, porque los datos muestran que el peso que la deuda total sobre el PBI llegó en 2019 al máximo en 14 años (91,6%), según los últimos datos oficiales de la Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía de la Nación. A continuación, un breve explicador para entender lo que pasó con la deuda en cada gobierno.

Deuda: su peso relativo en la economía argentina

La manera de evaluar la performance de la deuda y volverla comparable con otros países es ponerla en perspectiva de su Producto Bruto Interno (PBI), que es lo que produce una nación en un período de tiempo, generalmente un año.“El endeudamiento (a diferencia de la deuda) suele medirse no en términos absolutos (finalmente, todo sube con la inflación) sino relativos (a la capacidad de pago del deudor: si es una firma, sus resultados; si es un país, su producto o PBI)”, señaló el economista y decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, Eduardo Levy Yeyati, en un post publicado en su blog.Bajo esta óptica, la deuda como peso del PBI disminuyó durante el kirchnerismo (aún cuando en los últimos años de esa gestión fue en ascenso) y se elevó en la etapa de los cuatro 4 años del macrismo. El último dato oficial, con los números cerrados al tercer trimestre de 2019, marcan que en ese momento el stock de deuda pública alcanzó a equivaler 91,6% del producto, casi un PBI, el máximo en al menos 14 años.Durante la gestión de Cambiemos se señaló que la mayoría de la deuda que se tomó durante la Presidencia de Macri era para pagar el déficit que había dejado el kirchnerismo, dato que este medio quiso chequear con información oficial pero no obtuvo respuesta por parte del Ministerio de Hacienda de la Nación.Cuando se miran los números absolutos en la etapa que abarcó el kirchnerismo, el stock de deuda pública total (que incluye los pasivos con los organismos internacionales y los bonistas privados, pero también los vencimientos que se generan dentro del propio sector público) sumaba en 2004 unos US$192.294 millones, monto que se vio incrementado hasta US$ 240.665 millones para 2015.No obstante, esos US$ 48.370 millones en que se abultó la deuda durante ese lapso de más de una década equivalen a unos US$ 4.397 millones por año, en promedio, de ese período.En cambio, en los 4 años de la gestión de Cambiemos la deuda pasó de US$ 240.665 millones a US$ 311.251 millones (al tercer trimestre de 2019, casi a punto de entregar el poder a Alberto Fernández del Frente de Todos). Se trata de un incremento de US$ 70.586 millones, es decir, US$ 17.646 millones por año, 4 veces más que en el kirchnerismo.

Kirchnerismo vs. macrismoDentro de los 3 gobiernos kirchneristas (el primero de Néstor Kirchner, de 2003 a 2007; y los de Cristina Fernández de Kirchner, de 2007 a 2011 y de 2011 a 2015) se puede distinguir un año bisagra: el 2011.

Es que desde el comienzo y hasta 2011, el stock de deuda pública fue en disminución desde el 118% del PBI en 2004 -año de no tan buena referencia por tratarse aún de números afectados por el default- u 80,5% en 2005 hasta el 38,9% en 2011, el mínimo en el período bajo análisis.

Desde 2011 la deuda se incrementó hasta finalizar 2015 en un 52,6% del PBI, pero este porcentaje no incorpora la deuda con los “holdouts”, una de las cuestiones sin resolver en materia de deuda que el kirchnerismo trasladó al macrismo dentro de un esquema de bajo nivel de endeudamiento en general.

No obstante, de los porcentajes mencionados más arriba, parte de la deuda es con el propio sector público, que se supone más fácil de renovar: si bien en 2015 esta representaba casi el 60%, en los últimos años osciló en torno al 40% del total. Lo que creció en dicho período fue la deuda en manos de acreedores privados y con los organismos multilaterales.

A los 5 meses de iniciado el macrismo, y tras una colocación de bonos, el gobierno de Mauricio Macri canceló la deuda con los “holdouts” (bonistas que no habían ingresado a los canjes de deuda de 2005 y 2010) por unos US$ 9300 millones en abril de 2016 y la Argentina dejó de estar en default después de 15 años. Se habla de default cuando existe el incumplimiento de obligaciones legales para el pago de pasivos por parte de un deudor.

Lo que vendrá

Un aspecto emblemático de ambos períodos bajo análisis es la relación con el FMI: mientras que Néstor Kirchner hizo un pago anticipado y canceló la deuda con el organismo por unos US$ 9.810 millones en diciembre de 2005, el gobierno de Macri decidió recurrir al Fondo para buscar respaldo financiero en mayo de 2018, tras el endurecimiento del mercado de seguir prestando a la Argentina, convirtiéndose en el principal acreedor mundial de ese organismo con un préstamo de más de US$ 50 mil millones.

En este sentido, uno de los aspectos que heredó la Presidencia de Alberto Fernández, que emergió precisamente tras el elevado endeudamiento del período anterior, es la necesidad de redefinir las condiciones de su deuda tanto con privados como con el FMI, como reperfilar la deuda.

“Un reperfilamiento de la deuda sólo contempla que se ‘pateen’ los vencimientos hacia delante para tratar de alcanzar una estructura de deuda que el país pueda pagar sin problemas”, sostuvo a Chequeado Lorena Giorgio, economista de la consultora Econviews que dirige Miguel Kiguel -ex funcionario del Ministerio de Economía durante las presidencias de Carlos Menem y Fernando De la Rúa-.

Es decir, al “reperfilar” la deuda el Gobierno devolvería a sus prestamistas el mismo capital (monto inicial del préstamo) y los mismos intereses que acordó inicialmente, pero más tarde de lo previsto.

En diciembre último, por ejemplo, Fernández dictó un decreto de necesidad y urgencia donde el Poder Ejecutivo dispuso diferir US$ 9 mil millones en manos de inversores institucionales que vencen a partir de hoy al 31 de agosto de 2020. Además, el Congreso nacional aprobó una ley que le permite al Ejecutivo negociar con los acreedores que poseen títulos bajo legislación extranjera.

En total, deberá reperfilarse un stock de US$ 218.600 millones, calcula un informe de la consultora LCG, que fue fundada por el actual senador de Cambiemos, Martín Lousteau, y hoy dirige el economista Guido Lorenzo. De ese total, unos US$ 175 mil millones corresponden a títulos públicos y letras de corto plazo, mientras que US$ 44 mil millones pertenecen al FMI. A su vez, el 57% de los títulos públicos tiene legislación nacional, mientras que el 43% tiene emisión con ley extranjera.

Chequeado.com