Por Urgente Santo Tomé 23/01/2026Ante las alertas por temperaturas extremas y sensaciones térmicas que pueden rozar los 40°C, el Dr. Carlos Russo, médico emergentólogo y profesor de la Fundación Barceló, enfatiza la necesidad de saber cómo reaccionar frente a un golpe de calor. Esta condición médica, que se produce cuando el cuerpo no puede enfriarse por sí mismo, requiere una intervención rápida para evitar daños graves en el organismo.
Cómo reconocer un golpe de calor
Los síntomas pueden variar, pero generalmente se dividen en dos etapas que deben vigilarse de cerca:
Agotamiento por calor: es el cuadro previo al golpe de calor. Se manifiesta con sudoración excesiva, piel fría y pálida, mareos, náuseas, pulso rápido y calambres musculares.
Golpe de calor: ocurre cuando la temperatura corporal sube por encima de los 39°C. La piel se nota roja, caliente y seca. Pueden aparecer dolores de cabeza intensos, confusión, vómitos y pérdida de conciencia.
Pautas de tratamiento inmediato
Si se sospecha que una persona, ya sea niño o adulto, está sufriendo un golpe de calor, se deben seguir estos pasos de primeros auxilios de forma urgente:
Traslado: llevar a la persona a un lugar fresco, bajo techo o a la sombra, y en lo posible con ventilación o aire acondicionado.
Enfriamiento activo: quitar el exceso de ropa y refrescar el cuerpo con agua fría (ducha, baño de inmersión o simplemente mojando la piel con paños húmedos). Es vital enfriar las zonas laterales del cuello, axilas e ingle.
Hidratación controlada: si la persona está consciente, ofrecer agua fresca en sorbos pequeños. Nunca dar bebidas con cafeína, alcohol o con alto contenido de azúcar.
Posición de seguridad: Si hay náuseas, colocar a la persona de costado para evitar complicaciones respiratorias.
Recomendaciones para evitar el riesgo
La prevención es la clave, especialmente durante las horas de sol más fuerte (entre las 10 y las 16 horas):
Hidratación permanente: tomar agua frecuentemente sin esperar a sentir sed. En el caso de los bebés, los especialistas recomiendan aumentar la frecuencia de las tomas de pecho.
Alimentación liviana: consumir frutas de estación y verduras. Evitar comidas calientes o muy abundantes que exijan mayor esfuerzo metabólico.
Protección física: usar ropa holgada, de materiales naturales como el algodón y de colores claros. No olvidar el uso de sombreros y protectores solares.
Cuidado de grupos vulnerables: monitorear constantemente a los niños pequeños y a los adultos mayores, asegurándose de que permanezcan en ambientes frescos y bien hidratados.
Importante: Si los síntomas persisten, la temperatura no baja o hay signos de desorientación, se debe comunicarse con el servicio de emergencias médicas o trasladar a la persona al centro de salud más cercano.
