Por Urgente Santo Tomé 28/02/2026 Ocho meses después de la última guerra —aquella, efímera— en la región, Israel y Estados Unidos han lanzado este sábado un extenso y potente ataque militar contra Irán. Es un episodio inédito en la historia de Oriente Próximo, tanto por ser una operación conjunta desde el inicio como porque, esta vez, su objetivo declarado es tumbar el régimen de los ayatolás: los primeros bombardeos, a primera hora de este sábado, tuvieron como objetivo a unos 30 líderes del régimen y jefes militares, según medios israelíes. El más importante, el líder supremo, Ali Jameneí, al que Israel da oficialmente por muerto, según ha trasladado bajo condición de anonimato una fuente oficial israelí a los medios de comunicación nacionales. Irán lo ha desmentido a través de la agencia oficial. Los muertos en Irán superan los 200, entre ellos decenas de niñas cuando recibían clase en una escuela de primaria, según la Media Luna Roja. Netanyahu ha dicho que la operación durará “lo que haga falta”.La Media Luna Roja ha comunicado a media tarde que los ataques habían causado ya 200 muertos y 747 heridos. El bombardeo contra el colegio se ha saldado con la muerte de al menos 85 personas, según la agencia de noticias estatal IRNA. Otro ataque ha alcanzado un pabellón deportivo en la ciudad iraní de Lamerd, matando al menos a 15 personas, según las autoridades locales.
A media tarde, fuentes de la misión naval de la Unión Europea, Aspides, han asegurado que el Estrecho de Ormuz, controlado por Irán, había sido cerrado al paso de buques, lo que implicaría un golpe de alcance desconocido para el suministro de petróleo a escala mundial. También la Agencia de Operaciones Comerciales Marítimas del Reino Unido ha señalado que múltiples barcos que operan en el Golfo han sido avisados de ese cierre. El régimen iraní no lo ha confirmado, pero la Guardia Revolucionaria ha subrayado que el paso de barcos por el estrecho de Ormuz ya no es seguro. El bloqueo de esta vía, si se confirma, supondría una de las mayores medidas de castigo lanzadas por el régimen teocrático.
El presidente de EE UU, Donald Trump, ha definido como “masiva” la Operación Furia Épica —que Israel ha bautizado como Rugido del León— y ha instado al pueblo iraní a tomar el poder, derrocando al régimen, cuando la operación acabe. Irán, un país con 92 millones de habitantes, ha quedado sin prácticamente conexión telefónica ni internet, y reina la opacidad sobre el resultado de los ataques contra los principales líderes civiles y militares. Fuentes cercanas a la operación y una tercera fuente regional han asegurado a la agencia Reuters que el ministro iraní de Defensa, Amir Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria Mohammed Pakpour han muerto bajo las bombas, aunque no ha sido confirmado oficialmente.
La respuesta de Teherán ha llegado con bombardeos durante la jornada contra distintos puntos de Israel y bases militares de EE UU en Oriente Próximo: se han registrado explosiones en Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Arabia Saudí. El Gobierno iraní ha emitido una declaración en la que define el ataque como “una prueba para la resistencia nacional del pueblo iraní”.
