Por Urgente Santo Tomé 15/08/2026 Mientras las primeras hipótesis y los tiempos institucionales podían llevar la investigación hacia una conclusión apresurada, el trabajo sostenido del grupo investigativo de la Comisaría de Alvear permitió abrir nuevas líneas y reconstruir aspectos determinantes de la muerte de Cecilia Emilce Lezcano, de 16 años.
En las últimas semanas, distintos medios y transmisiones regionales dieron cuenta de los avances registrados en la causa. Entre las informaciones difundidas tuvieron especial protagonismo las tareas de análisis técnico y pericial realizadas posteriormente. Sin embargo, detrás de esos resultados existió un intenso trabajo de campo realizado durante los primeros días, cuando todavía era necesario reconstruir qué había ocurrido realmente.
Una hipótesis inicial que no cerraba
El hecho ocurrió durante la madrugada del 16 de julio en la localidad de Alvear. Las primeras actuaciones se desarrollaron bajo la hipótesis de una posible muerte autoinferida.
Sin embargo, durante los días posteriores comenzaron a aparecer elementos que justificaban profundizar la investigación.
En ese contexto, el segundo jefe de la dependencia, Comisario Jorge Aguirre, asumió la coordinación operativa de las tareas investigativas durante el período de feria del titular de la comisaría.
A partir de entonces, junto al grupo investigativo de la dependencia, se inició una tarea destinada a reconstruir nuevamente la secuencia de los acontecimientos, identificar los movimientos de la víctima y determinar quiénes habían tenido contacto con ella antes y después del hecho.
El trabajo de campo: reconstruir lo que ocurrió
Sin grandes despliegues ni unidades especiales instaladas permanentemente en la localidad, el grupo investigativo de la Comisaría de Alvear comenzó una tarea sostenida de entrevistas, recorridas, rastrillajes, relevamiento de cámaras y análisis de los distintos indicios encontrados.
Uno de los primeros aspectos relevantes surgió de un nuevo relevamiento del lugar del hecho, donde pudieron advertirse rastros que no resultaban compatibles únicamente con el desplazamiento de la víctima.
Entre ellos se detectaron pisadas correspondientes a otra persona, elemento que pasó a constituir una de las líneas de trabajo para reconstruir la presencia de un tercero.
Paralelamente, los investigadores comenzaron a recorrer domicilios y comercios de la zona en busca de cámaras de seguridad privadas.
La tarea demandó revisar numerosas horas de grabaciones, cotejar horarios y reconstruir recorridos.
Ese trabajo permitió establecer inicialmente el desplazamiento de Cecilia sola y posteriormente su recorrido acompañada por un joven que luego quedaría vinculado a la investigación.
El análisis de las imágenes permitió además observar modificaciones en la vestimenta y reconstruir el recorrido realizado posteriormente por el joven, aportando nuevos elementos para orientar las diligencias.
La búsqueda del teléfono
Otro de los objetivos centrales fue localizar el teléfono celular de Cecilia.
A través del trabajo de campo y del análisis de información vinculada a comunicaciones y antenas se fue delimitando progresivamente el recorrido que podía haber seguido el dispositivo.
Finalmente, el teléfono fue localizado mediante un rastrillaje realizado por personal policial.
Ese hallazgo resultaría posteriormente fundamental para profundizar la investigación, ya que el análisis de su contenido permitió acceder a comunicaciones entre las personas vinculadas al hecho.
El aporte de cada área
Con posterioridad, personal especializado de Delitos Complejos intervino en el análisis técnico de los dispositivos y de las comunicaciones obtenidas.
Ese trabajo permitió profundizar información contenida en los teléfonos y acceder a conversaciones que aportaron nuevos elementos sobre los momentos previos, contemporáneos y posteriores al hecho.
Pero la información tecnológica no surgió de manera aislada.
Para llegar a esa instancia fue necesario previamente reconstruir recorridos, localizar personas, encontrar dispositivos, relevar cámaras, obtener testimonios, identificar indicios y establecer hipótesis de trabajo.
En esa primera etapa tuvo un papel central el grupo investigativo de la Comisaría de Alvear, bajo la coordinación operativa del Comisario Jorge Aguirre.
La posterior intervención de las áreas especializadas permitió complementar y profundizar los elementos obtenidos durante esa investigación de campo.
Un trabajo que merece ser reconocido
El esclarecimiento de un hecho de estas características es el resultado de diferentes etapas y del aporte de distintos investigadores y áreas policiales.
Por eso, reconocer la intervención posterior de los equipos especializados no debería significar dejar de lado la tarea realizada previamente por quienes estuvieron en el territorio, recorriendo calles, entrevistando personas, revisando cámaras durante horas, realizando rastrillajes y reconstruyendo los movimientos de quienes estuvieron vinculados al hecho.
En el caso de Cecilia Lezcano, el trabajo desarrollado durante los primeros días por el grupo investigativo de la Comisaría de Alvear permitió transformar dudas iniciales en nuevas líneas de investigación y aportar elementos que posteriormente fueron profundizados mediante herramientas técnicas y periciales.
La investigación demuestra, una vez más, que la tecnología puede aportar información decisiva, pero necesita de investigadores que sepan qué buscar, dónde buscarlo y cómo relacionar cada elemento.
En este caso, detrás de los resultados que posteriormente trascendieron públicamente hubo también un grupo de policías de Alvear que trabajó durante días sobre el terreno, muchas veces lejos de las cámaras y de los reconocimientos públicos. Ampliaremos
