Por Urgente Santo Tomé 03/01/2022 Gustavo Valdés ofrece una receta para blindar la unidad y aplacar las tensiones que agitan a Juntos por el Cambio desde que la coalición se alzó con una victoria en las urnas: pide domar los egos para “compartir liderazgos” y consensuar en “armonía” un plan de gobierno con una mirada pragmática, con el objetivo de cambiar el rumbo del país a partir de 2023. Aliado de Gerardo Morales, flamante jefe de la UCR, el gobernador de Corrientes es una de las nuevas figuras del resurgimiento radical: fue reelecto en su distrito con más del 70% de los votos y sus correligionarios lo anotan en la carrera por la presidencia. Valdés, de 53 años, prefiere ser cauto, pero no lo descarta.
Pese a la reciente pelea facciosa del radicalismo, Valdés dice que la UCR está siendo revalorizada “como un partido capaz de gobernar”. Elogia a Morales y desliza críticas a Martín Lousteau, rival del jujeño en la interna partidaria. También se anima a opinar sobre la pugna por el liderazgo de Pro. Dice que Horacio Rodríguez Larreta no corre con ventaja frente a sus contrincantes internos y remarca: “Mauricio Macri todavía tiene chances de volver a ser presidente en 2023″.
-Hace unos días, usted dijo que en la UCR había peleas por “carguitos” y pidió responsabilidad, ¿atribuye las internas en JxC a una crisis de crecimiento o a las falencias de la conducción?
-Hace mucho tiempo que la UCR no crecía tanto y de golpe. Y había que resolver de alguna forma quién iba a conducir y administrar ese crecimiento. Es decir, reconocer quién tiene más posibilidades o poder interno. Yo decía que para lograrlo había que reducir los egos. Eso se fue logrando: vamos a tener una conducción en el partido y, ojalá, podamos tener una integración y mayor disciplina en el bloque para tener a todos los diputados juntos y podamos mostrar un radicalismo unido de cara a 2023. Había que dialogar y consensuar.
-En plena crisis de la UCR, el politólogo Andrés Malmud dijo: “El radicalismo olfatea el poder y corre para el otro lado”. ¿Qué opina?
-No coincido para nada. El radicalismo está recobrando la vocación de poder. De alguna forma nos cansamos de perder a nivel nacional y, ahora, tenemos que recobrar esa vocación de estar juntos, para mostrar a la sociedad que podemos construir una alternativa de poder. Y lo estamos logrando: hay que fijarse lo que pasa en Jujuy, Mendoza o Corrientes u en otras provincias donde el radicalismo encabezó las listas y ganó. No es que no queremos… Había que resolver el tema de la conducción nacional y lo hemos hecho.
-Unificaron la conducción, pero el bloque sigue fracturado. ¿Comprende el argumento de Lousteau o no? El senador pide exhibir en el Congreso a las nuevas figuras que pueden pelear por la gobernación o intendencias en 2023.
-Había que entender a todos. Primero, el triunfo del radicalismo no se dio en la Capital. Si bien participamos en la lista [de María Eugenia Vidal], no encabezamos ninguna de las nóminas en la Ciudad. Es importante que el radicalismo de la provincia de Buenos Aires haya vuelto a cobrar volumen con Facundo Manes o Maximiliano Abad. Y está claro que el radicalismo también tiene fuerza en la Capital, en Córdoba o en Mendoza. Conjugar todo eso es complicado y complejo. Hay que comprender que para generar esto no tenemos que tener divisiones internas y estar juntos. Nosotros fuimos a la mesa de negociación y vimos cómo podíamos compartir liderazgos, algo que nos permite que estemos dialogando permanentemente. Eso es positivo.
-¿La discusión pública entre Morales y Lousteau los desperfiló en su cruzada por disputarle el liderazgo de JxC a Pro?
-El límite terminó siendo la ruptura del bloque. Por supuesto, que las discusiones fuertes y la ruptura del bloque no son un buen camino. El votante de JxC nos pidió que estemos juntos, porque quieren un proyecto de país distint
-¿Sigue pensando que la pelea entre Morales y Lousteau fue “un papelón”?
-Fue muy mala, pero el papelón mayor es la ruptura del bloque. Eso termina desencantando a nuestro votante. Lo racional es que estemos juntos y que haya una conducción. Y entender que el que tiene más votos es el que debe conducir el bloque. Si no aceptas las reglas de juego, no tenés que estar en ese espacio político.
-¿Mario Negri debía seguir al frente de la bancada o tenía que correrse por perder la interna en Córdoba?
-Negri viene reuniendo el apoyo desde hace mucho tiempo, pero antes no lo tenía. Estaba dentro del bloque y respetaba esa regla, porque no había conseguido el número. A mí me hubiese gustado ser presidente del bloque de diputados nacionales, pero no pude obtener los votos. Y acompañé al que los consiguió. Funciona así.
-¿Por qué cree que forzaron la ruptura del bloque?
-Egos.
-¿De quién?
-Hay que quererle mucho al radicalismo para entender que cuando el otro consigue los votos vos tenés que reducir tu ego y acompañar al que ganó.
-¿Considera que Lousteau debe bajar el ego?
-No. Lousteau está en el bloque de senadores.
