Por Urgente Santo Tomé 14/09/2026 En las principales maternidades del país aumentó la proporción de nacimientos con dosajes positivos, según un relevamiento realizado por Ruido y Chequeado.
Las sustancias más detectadas son cocaína y marihuana, aunque existe un subregistro de alcohol.
Especialistas sostienen que estos casos deberían ser de notificación obligatoria y que no existe un protocolo unificado a nivel nacional. También falta seguimiento a largo plazo para evaluar secuelas en el aprendizaje y en el neurodesarrollo.
Ana pasó 20 años consumiendo. En su peor momento, se quedó sola y se sintió en una cárcel sin salida. Cuando quedó embarazada, hacía un mes que había abandonado las drogas. “Es una cosa que te atrapa. Por más que quieran, hay muchas chicas que no pueden dejar”, dice hoy, a los 39 años, en su casa de Córdoba.
Los casos de recién nacidos expuestos a drogas lícitas e ilícitas aumentan en forma preocupante en Argentina. Las sustancias que más se detectan son cocaína y marihuana, aunque existe un subregistro de niños y niñas que quedan con secuelas debido al consumo de alcohol de sus madres durante el embarazo.
Así se desprende de un relevamiento realizado por Ruido y Chequeado entre junio y septiembre de 2026 (*).
En el hospital Fernández de Buenos Aires los casos crecieron 185% en 3 años. En 2023 se detectaron 13 partos con diagnóstico positivo para algún tipo de sustancia. El número pasó a 25 en 2024 y a 37 en 2025, detalló Carlos Damin, director de la institución.
También creció en ese hospital el porcentaje de partos con dosajes positivos: en 2023 se detectaron drogas en 0,84% de los nacimientos. La cifra trepó a 2,36% en 2024 y a 3,8% en 2025.
Damin explicó a Ruido que este fenómeno responde a dos motivos: un crecimiento en el consumo en la población general -incluidas las embarazadas- y a una mayor detección de casos: “Los médicos están más dispuestos a buscarlos”, señaló.
En el hospital Gandulfo de Lomas de Zamora también creció el porcentaje de partos con dosajes positivos de 1,9% en 2023 a 4,6% en 2024. En casi el 5% de los nacimientos se halló algún tipo de sustancia psicoactiva.
Ricardo Nieto, jefe de Neonatología del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá, corroboró que existe un incremento del consumo en personas gestantes. Esta maternidad de Capital Federal -que asiste entre 3.200 y 3.400 partos al año- lanzará el próximo 23 de septiembre una guía con recomendaciones para el personal de salud.
“No tenemos datos nacionales confiables pero cada vez hay más interés en el tema”, agregó.
Sin un registro unificado
En Argentina, los casos de bebés o embarazadas expuestas a sustancias psicoactivas no son eventos de notificación obligatoria y por lo tanto no existen datos centralizados en el Ministerio de Salud de la Nación, informaron sus voceros a Ruido.
“Sería bueno que estos eventos sean de notificación obligatoria, que el trámite sea sencillo de realizar, quizás a través de una aplicación telefónica”, sostuvo Damin.
Por su parte, Nieto informó que el dato debe consignarse en el Sistema Informático Perinatal (SIP) pero existe en el país un subregistro, ya que no todos los centros de salud realizan una búsqueda activa de casos ni los agentes de salud preguntan con detenimiento en las consultas obstétricas. La falta de información se agudiza en niños y niñas que nacen expuestos al alcohol ya que los testeos convencionales de orina no detectan esa sustancia.
“El alcohol es la causa más frecuente del retraso mental cuando se consume durante el embarazo. No hay suficiente conciencia del riesgo que puede generar en los niños”, agregó.
Diagnosticar no es lo mismo que etiquetar, es lo que permite identificar los casos y llegar a tiempo, acuerdan los especialistas.
Qué pasa en las provincias
A través de reportes de algunas provincias, registros de hospitales públicos e investigaciones de universidades se pudo comprobar que estos casos vienen en aumento.
Datos del Ministerio de Salud de Mendoza indican que el 20% de los bebés internados en neonatología en las maternidades públicas tiene dosaje positivo de alguna sustancia psicoactiva.
En Córdoba, en 2023 se detectaron 109 niños con Síndrome de Abstinencia Neonatal (SAN), informó a Ruido el Ministerio de Salud de esa provincia. El número equivale a dos casos por semana. En 2024 se detectaron 74 bebés con abstinencia y 62 casos hasta junio de 2025.
En la Maternidad provincial, la cantidad de embarazadas expuestas a drogas aumentó 142% de 2022 a 2024, según la respuesta a un pedido de informes presentado por el ex legislador Rodrigo Agrelo. De 53 embarazadas en 2022, a 130 hasta octubre de 2024.
“El problema se está visibilizando más, pero también se minimizan los efectos. A veces se piensa que la marihuana o dos copas de vino no hacen nada. Para el feto, ninguna sustancia es inocua”, dijo a Ruido la pediatra Diana Gómez, magister en adolescencia y en drogadicciones.
Por su parte, María Noelia Nieves, secretaria del Comité de Estudios Feto-neonatales de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), agregó que muchas mujeres llegan al parto con controles insuficientes. “Cuando los embarazos no son programados, la mujer se entera cuando el bebé está de dos o tres meses. Mientras tanto, siguió su vida habitual de consumo de alcohol, tabaco u otro tipo de drogas. En esos meses, toda la fase de desarrollo de órganos, entre ellos, el cerebro ya aconteció”, según señaló a Ruido.
La SAP emitió este año un comunicado para visibilizar el problema: “Con empatía, los profesionales de la salud pueden obtener información sin juzgar a la mujer”, sostuvo Nieves.
Una investigación previa de Ruido había detectado que en la maternidad Martin de Rosario registra cerca de siete casos al mes. En 5 años, las muestras positivas en embarazadas crecieron un 189% en ese centro público con más partos en la ciudad más habitada de la provincia de Santa Fe.
El reporte también constató que el Hospital José María Cullen de Santa Fe detectó un aumento del 128% de casos positivos en apenas un año. En 2022 se atendieron 2.308 alumbramientos, de los cuales 21 fueron madres expuestas a drogas. En 2023 se asistió a una cifra equivalente de partos (2.348 en total) pero los casos positivos aumentaron más del doble (48).
Bajo peso y malformaciones, algunas secuelas
Cualquier sustancia psicoactiva genera efectos en la embarazada y su bebé. La cocaína es la sustancia con mayor prevalencia según la mayoría de los estudios y puede ser detectada por los test convencionales de orina.
En Capital Federal, una investigación realizada por la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Nacional de Buenos Aires halló esa sustancia en el 60% de los dosajes positivos en pacientes pediátricos.
En Córdoba, esa sustancia prevaleció en el 78% de los bebés detectados con Síndrome de Abstinencia Neonatal (SAN) desde 2023 a 2025. Le siguieron la marihuana (12,7%), el policonsumo (8,6%) y las benzodiacepinas o el tabaco (0,4%).
En La Pampa, un estudio del Hospital Molas también encontró una mayor prevalencia de cocaína.
Sin embargo, si se utilizan métodos de diagnóstico más sensibles y encuestas más profundas, la sustancia más prevalente pasa a ser el alcohol. Así lo demostró una investigación del hospital Fernández de Buenos Aires que detectó esa droga lícita en el 46% de los nacimientos.
“En cualquier caso, la secuela más frecuente es el bajo peso -sostuvo Nieto-; dependiendo de la sustancia puede haber malformaciones o partos prematuros”. También se pueden presentar abortos, muertes fetales o alteraciones neurocognitivas y en el desarrollo “que se evalúan en el período escolar”.
Nieto aclaró que todo depende de la sustancia y el período de consumo. La cocaína durante el embarazo puede generar hipertensión, desprendimiento de placenta, retraso de crecimiento y alteraciones renales o infartos cardíacos en el recién nacido.
El cannabis, en tanto, es “fetotóxico”: puede provocar baja talla y bajo peso al nacer, así como alteraciones neurocognitivas. “La marihuana puede traer consecuencias para el feto cuando la mujer no consume en el embarazo. También hay riesgo cuando el padre ingiere antes o durante la concepción”, agregó la pediatra Diana Gómez.
Un problema que se advierte en las escuelas
En Argentina, el seguimiento de estos niños se realiza en las maternidades. En la Sardá, por ejemplo, permanecen seis meses en observación. Si nacen prematuros, se controlan por más tiempo. Después del parto, las familias son acompañadas caso por caso con interdisciplina y un enfoque de reducción de daños, para evaluar si se interrumpe o continúa con la lactancia. Una vez que son dados de alta, se derivan al Centro de Salud y Acción Comunitaria (Cesac) o al hospital más cercano a su domicilio.
No todos los niños que nacen expuestos presentan el síndrome de abstinencia, aclaró Nieto, salvo que se trate de alcohol o algún tipo de opioide como fentanilo y morfina, estos dos últimos poco comunes en el país.
Por su parte, Nieves destacó la importancia del diagnóstico diferencial ya que “no todos los recién nacidos deben ir a neonatología o a una terapia”.
“En el parto tenemos dos extremos. Los bebés pueden estar muy tranquilos y los efectos se ven a largo plazo. O nacen irritables, con llantos, convulsiones o malformaciones cardíacas. El espectro es amplio porque cada droga tiene distintos mecanismos de acción”, agregó Nieves.
La neonatóloga de la SAP destacó que el trabajo debe ser interdisciplinario con el entorno familiar, en caso de que la mujer quiera amamantar. “Se hacen entrevistas después del alta y seguimientos con test de orina para determinar si se interrumpe o se continúa la lactancia. Muchas veces, cuando se explica las consecuencias que tienen las drogas en el bebé, muchas mujeres dejan de consumir. Debemos acercarnos con empatía, sin juzgar”.
En algunas provincias, las maternidades articulan con trabajo social, derivan a los centros de atención primaria y coordinan con las secretarías de niñez, adolescencia y familia (Senaf). En Córdoba, por ejemplo, los hospitales tienen un protocolo de alta segura, con consejerías interdisciplinarias una vez que las familias egresan de la maternidad, informó el Ministerio en la respuesta al pedido de informes presentado por Ruido.
Sin embargo, para los especialistas, falta un seguimiento a largo plazo de las consecuencias de los niños en edad escolar. “Los problemas de desarrollo o aprendizaje suelen ser detectados por las maestras de nivel inicial”, informó Damin.
Faltan protocolos de seguimiento
El Ministerio de Salud de la Nación actualizó en 2024 las recomendaciones para los agentes de salud que reciban estos casos. Sin embargo, los especialistas aseguran que en la práctica no existe un protocolo que se aplique en todas las maternidades, y que cada centro “hace lo que puede o lo que quiere”, sintetizó Damin.
Para la pediatra Diana Gómez, la prevención debe comenzar en la adolescencia, teniendo en cuenta también al padre o a la persona que asuma la figura paterna: “Los espermatozoides también pueden llevar una transcripción genética errónea si el varón consume antes o durante la concepción, por eso es importante incluir a las parejas en los controles”, explicó a Ruido.
Mariela Roldán, presidenta de la Asociación de Psiquiatras de Córdoba, remarcó a Ruido que se necesitan tratamientos prolongados para dejar de consumir porque “el cerebro es plástico, se puede reeducar, pero al principio cuesta porque la persona queda atrapada”.
“Los psiquiatras consideramos que es una enfermedad porque termina impactando en un lugar donde la voluntad está dañada. Por más que quiera, la persona no puede dejar de consumir. En las maternidades vemos cada vez más mujeres que llegan con embarazos avanzados y un nivel de adicción muy fuerte, difícil de revertir”, sostuvo.
La falta de consenso atenta contra la creación de un protocolo unificado, agregó Roldán: “Por un lado, los agentes de salud tienen miedo a que se inicien acciones legales y que la madre pierda a su hijo. Por otro lado, por no estigmatizar, muchas veces se deja que pase lo que tenga que pasar. Creo que la solución es la información. Y una vez que se detecten casos, continuar el seguimiento a largo plazo”.
Nieto -jefe de Neonatología de la Sardá- consideró que los problemas complejos requieren soluciones complejas. Agregó que los primeros pasos ya se están dando, por el interés que el tema despierta entre los agentes de salud y las asociaciones que se están nucleando para dar una respuesta.
En la misma línea, la psicóloga Gabriela Richard -directora de la fundación ProSalud- consideró que “hay que ver la película completa y no la foto”. Y propuso campañas de información en las escuelas y en los programas de Educación Sexual Integral. Sus consideraciones fueron tenidas en cuenta para la creación de un proyecto de ordenanza de la concejala Verónica Garade en la ciudad de Córdoba.
“Todas las potenciales madres que están en situación de vulnerabilidad tienen el derecho a recibir información previamente. Sin embargo, se encuentran con un sistema de salud que las expulsa y que es ciego, sordo y mudo ante este problema que necesita una solución urgente”, finalizó Richard.
Fuente Chequeado.com
