Por Urgente Santo Tomé 07/05/2023
Este planteo enfrenta tres problemas:
1- Tal vez el plan económico de Milei no genere la confianza que imaginan. No sería la primera vez que ocurre. De hecho, no hay demasiados inversores que expresen esperanzas al respecto. Si, en ese caso, confiado en una respuesta favorable de los mercados que no llega, un nuevo gobierno fija un tipo de cambio dolarizador demasiado bajo para responder a la demanda, eso generará -sostiene el informe- una corrida imparable: mucha gente querrá dólares que no existen.
2- Si, en cambio, provoca semejante confianza en los mercados, el Banco Central podría vender los bonos para hacerse de dólares y con eso sostener un tipo de cambio dolarizador de 450 pesos. Pero, al entregar bonos, aumentaría la deuda en dólares del Estado. En este caso, por 67.500 millones dólares.
3- Pero, además, devaluar de 240 a 450 -si pudieran poner ese techo- también produciría una licuación brutal del salario real.
O sea, el plan es difícil de implementar legalmente. Pero, además, conlleva riesgos dramáticos de una megadevaluación o, en caso de calcular mal, una corrida que se llevaría puestos a los bancos. Si todo sale como planean los libertarios, la deuda en dólares aumentaría de manera estremecedora y, además, el salario real sufriría un nuevo recorte.
Esta semana, Alejandro Rodríguez sumó otro de los riesgos: que el Estado, en lugar de cambiar los pesos por dólares, termine cambiándolos por Patacones. Devoto explicó que una eventual dolarización generaría condiciones tan rígidas para el acceso a dólares que los mismos gobernadores, utilizando las atribuciones de un régimen federal, emitirían inmediatamente cuasimonedas con las que, por ejemplo, pagarían los sueldos. ¿Cómo cotizarían esas monedas respecto del dólar? ¿Cuánto se podría comprar con ellas?
Se trata ciertamente, de un escenario distópico, pero que tiene un elemento más complejo aún. Si Milei logra un resultado en las primarias que lo coloca en una posición de favorito para llegar a la presidencia, puede que se dispare una demanda desesperada de dólares. En ese caso, varias consultoras predicen que un escenario de crisis, mucho peor que la actual, se dispararía en agosto.
Como se ve, hay situaciones más delicadas para discutir que las supuestas conductas privadas de tal o cual candidato. La Argentina se asoma a una de las transiciones más angustiantes e inciertas de su historia democrática. Si los candidatos alternativos no se esmeran en construir opciones creíbles y potentes, tal vez estemos cerca de vivir momentos inolvidables, en el peor sentido del término. Con información de Infobae y chequeado.com
