¿Por qué no hay un mercado privado de vacunas?

Por Urgente Santo Tome 12/04/2021 En los últimos días, representantes de Juntos por el Cambio manifestaron su propuesta de que las empresas privadas puedan comercializar las vacunas contra la COVID-19, por fuera del Estado nacional. “Ante la falta de vacunas es imprescindible que el gobierno nacional autorice al sector privado a comprar vacunas para sus empleados. De cada 10 vacunas que compren 3 se las deberían entregar al sector público. Ante las posibles restricciones por la falta de vacuna hay que permitir que las provincias y la ciudad autónoma, las empresas privadas, sanatorios y clínicas privadas puedan comprar vacunas”, argumentó el ex senador nacional Miguel Ángel Pichetto (Juntos por el Cambio).

Los dichos del ex candidato a vicepresidente resuenan luego de que la oposición haya presentado al menos 2 proyectos para autorizar a las provincias y privados a adquirir vacunas según sus propios planes operativos, aunque estableciendo lineamientos legales para la “distribución equitativa” de las dosis y en el orden de prioridad establecido.

Un debate mundial

El debate sobre la privatización de las vacunas no sólo florece en nuestro país. Hay iniciativas en varias partes del mundo, aunque hasta el momento ninguna prosperó.

Según Salud con Lupa, un sitio peruano especializado en salud, en Brasil el sector privado ha tenido avances aunque sin frutos positivos: el presidente Jair Bolsonaro dio la autorización y un conglomerado de clínicas brasileñas -denominado ABCVAC- anunciaron que se encontraban en negociaciones con AstraZeneca. Pero la misma farmacéutica salió a desmentirlos aduciendo que no negocian con entidades privadas.

En Colombia, también hay iniciativas de este tipo. En el Congreso de la República fue presentado un proyecto de ley para autorizar la adquisición de vacunas por parte de las empresas privadas. Además, según publicó el medio colombiano La República, el Ministerio de Salud de dicho país expedirá una resolución en los próximos días que permitirá que las empresas privadas puedan vacunar a sus empleados y a familiares de sus empleados al comprar las vacunas, aunque en una primera fase de participación no se permitirá la venta de las dosis a particulares.

En Ecuador, el propio gobierno propuso que se permita que los municipios y las instituciones privadas importen vacunas contra la COVID-19, aunque por el momento no se emitió reglamento o instructivo para importar las vacunas. Arabia Saudita proporcionará vacunas contra el coronavirus en farmacias de todo el país aunque de forma gratuita.

Una producción escasa

“Dada la dificultad del acceso a nivel mundial de las vacunas contra la COVID-19 y en base a una política de equidad, el Estado nacional es el único que al momento puede adquirir las dosis contra el coronavirus”, explicaron a Chequeado desde el Ministerio de Salud de la Nación.

No creo que [un mercado privado de vacunas] sea viable en este escenario de escasez y restricciones globales. Tanto las empresas farmacéuticas productoras de vacunas como las empresas públicas gubernamentales de China o Rusia, por ahora, están negociando con los gobiernos nacionales. Probablemente las negociaciones con estados subnacionales [provincias] u organizaciones privadas puedan ser posibles cuando aumente la producción de vacunas a nivel global y aparezcan más vacunas en el mercado, hacia fines de este año, como ocurre con cualquier otra vacuna”, explicó en diálogo con este medio Adolfo Rubinstein, ex ministro de Salud de la Nación durante el gobierno de Mauricio Macri (Cambiemos).

Otros expertos consultados coincidieron en que la privatización de las vacunas no es la mejor solución ante la escasez de dosis a nivel mundial. Para el abogado Ignacio Maglio, jefe del Departamento de Riesgo Médico Legal del Hospital Muñiz y coordinador del área de Promoción de Derechos de la Fundación Huésped, un mercado privado de vacunas produciría “desigualdad que rompería contra el principio de dignidad, equidad y el derecho a la salud, porque tendrían salud aquellos que puedan pagarla”.

Hoy los países más ricos concentran el 85% de las vacunas y es el problema que tiene la Argentina y el resto de los países. Además del escalamiento y la producción hay una inequidad tremenda, y esto se agravaría mucho más si lo dejases en manos de privados”, expresó Maglio.

Pablo Yedlin, diputado nacional (Frente de Todos) y presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública de la Cámara de Diputados, coincidió en este punto. “En este momento la Argentina está intentando comprar a todos los laboratorios que hay en el mundo para poder distribuir en el Programa Nacional de Vacunación todas las vacunas. Entonces, si vos salís como un hospital privado o provincia a querer comprarle las mismas vacunas, porque no hay otras, generás una competencia con el mismo Estado nacional, y a la larga se genera un desvío de los objetivos del Plan Nacional de Vacunación”, opinó el diputado.

En caso de que se desarrollase un mercado privado, es vital mantener la equidad en la distribución de las vacunas y mantener las prioridades por grupo objetivo. “En el contexto de vacunación en pandemia es importante que el Estado nacional tenga un rol rector en la distribución de vacunas estableciendo el Plan de Vacunación por grupo prioritarios según el riesgo de padecer formas graves o fallecer por COVID-19. Tiene que primar el principio de equidad por el cual todas las personas que pertenezcan al grupo de riesgo tengan igual acceso a las vacunas independientemente de su condición socioeconómica”, explicó a Chequeado Florencia Cahn, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE).

El obstáculo de las patentes

Por otro lado, las vacunas sólo pueden producirlas quienes las desarrollaron, porque son quienes tienen las patentes, lo que hace al asunto aún más complejo.

Las vacunas se encuentran protegidas por derechos de propiedad intelectual con las patentes correspondientes. Estas patentes, que poseen una duración de hasta 20 años, constituyen una barrera de acceso tan absurda e inadecuada en medio del contexto actual, que solo las injusticias e inequidades cotidianas hacen que lo veamos con normalidad”, explicó Ángela Uyen, de la ONG Médicos Sin Fronteras, a Salud con Lupa.

Es decir que, mientras estos laboratorios no compartan la licencia o no se levanten las patentes, será complicado ampliar la capacidad de producción.

“Hoy en día existe una privatización del desarrollo de la tecnología que estamos necesitando para la pandemia del COVID. El problema de la escasez de las vacunas lo estamos atribuyendo en que las patentes le dan monopolio a las empresas por 20 años. Además, estas empresas no están transfiriendo tecnología para que se utilice toda la capacidad tecnológica que existe a nivel mundial y podamos producir vacunas para inocular a la cantidad de población mundial que se necesita”, explicó a Chequeado Lorena Di Giano, abogada especialista en Acceso a Medicamentos y propiedad intelectual y directora Ejecutiva de la Fundación GEP.

A nivel mundial, más de 99 países apoyan la exención de propiedad intelectual de los medicamentos, vacunas, pruebas de diagnóstico y otras tecnologías de COVID-19 mientras dure la pandemiahasta que se logre la inmunidad mundial.

Fuente Chequeado.com

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